Opinión
Publicado el enero 27, 2021

El Himno Nacional: Doña Poquita me lo enseñó

Fui criado por mis abuelos paternos en una comunidad llamada Maguana Abajo, (ahora Distrito Municipal Las Maguanas) ubicado al norte de la provincia San Juan. Al lado de casa vivía Ana, pero cariñosamente le decían Doña Poquita, (desconozco la razón) quien era como una abuela para mí.

Doña Poquita era una señora inteligente, con una sabiduría popular impresionante aumenta por los años y además intelectual. Me trataba muy bien como a uno de sus nietos. Nuestra relación era tan buena que ella hacia helados y yo en mi tiempo libre iba a venderlo a la escuela.

Un día, cuando yo tenía diez u once años, caía la tarde y ella estaba sentada en una piedra grande, debajo de una mata de mango que había en el patio de su casa, luego de a ver vendido los helados, que dicho sea de paso eran muy buenos, le dije que me iba a casa hacer una tarea, me respondió que buscara el cuaderno para ayudarme, fui a mi casa que estaba a unos pocos metros y regresé con los materiales para realizar la tarea.

Cuando ella vio el cuaderno, notó que tenía en el pergamino escrito el Himno Nacional, y, me dijo que si yo me lo sabía completo. Muchacho al fin le dije que sí, lo próximo que escuche fue pedirme que lo cante, lógicamente me puse nervioso, pero comencé a interpretarlo,  creo que después de la primera estrofa ella se unió  al canto y me sentí más seguro.

Al terminar la última estrofa, hasta donde al menos nos enseñan en la escuela ella siguió cantando y yo me quedé mirándola, no le voy a mentir ni a inventar nada, no recuerdo que pensaba, solo me viene a la mente, yo frente a ella de pie escuchando lo que cantaba, cuando terminó, me dijo que porque no continúe cantando el Himno, le contesté que lo había cantado completo.

Entonces fue cuando me dijo, no, el Himno Nacional tiene 12 estrofas y en la escuela solo les enseñan 4, lo que acabo de cantar son las 12 estrofas, pero yo te lo voy a enseñar. Ahora vamos hacer la tarea. Cuando terminamos de hacer la tarea comenzó a enseñarme el Himno Nacional.

Yo quedé tan fascinado que recuerdo leerlo todo el resto de la tarde. Al día siguiente volvimos a ensayarlo y esto se repitió por los tres o cuatro días siguientes, hasta que Doña Poquita con la paciencia y dulzura de una abuela me enseñó nuestro Himno Nacional completo.

Ahora que el tema ha sido titulares de primera plana en los medios por las declaraciones del ministro de Educación, de que un bachiller no puede obtener el título sin saber  el Himno Nacional completo, he recordado  con nostalgia y alegría aquella tarde que dejó en mi un recuerdo y aprendizaje para la posteridad gracias a Doña Poquita, a quien Dios debe tenerla en un hermoso lugar como el aguarda en mi corazón.

Por Kelvin de la Cruz