
Santo Domingo. “El peso de la negligencia pudo más que la capacidad del techo del Jet Set”, con esa frase abrió Wilson Camacho su exposición en el inicio del juicio contra los hermanos Maribel y Antonio Espaillat, acusados por el derrumbe del techo de la discoteca Jet Set, que mató a 236 personas.
Camacho quien es el procurador director general de Persecución, en representación del Ministerio Público, aseguró que durante décadas, el Jet Set fue uno de los principales centros de diversión de los dominicanos y de visitantes de países hermanos. Sin embargo, el mismo establecimiento que fue escenario de entretenimiento también representó durante años un dolor de cabeza para los vecinos, quienes denunciaron los niveles de contaminación sónica generados en el lugar.
En el proceso judicial, la acusación plantea que el establecimiento fue objeto de varias reparaciones superficiales, inadecuadas e insuficientes frente a las necesidades estructurales que presentaba el inmueble y al riesgo que representaba para las personas que acudían al establecimiento.
La tesis presentada por el órgano acusador sostiene que se produjeron cambios estructurales ordenados por los acusados con el propósito de maximizar las ganancias, aumentando de manera consciente los niveles de riesgo.
A partir de 2011, el techo de la discoteca comenzó a utilizarse con fines operativos, con una ocupación constante y progresiva, según será presentado durante el proceso. Con el incremento del peso y el deterioro de la estructura, comenzaron a aparecer filtraciones y goteras que, de acuerdo con la acusación, constituían señales permanentes de que era necesario intervenir y corregir los problemas existentes.
Las lluvias y las filtraciones se convirtieron así en advertencias reiteradas sobre las condiciones del techo. La acusación sostiene que los responsables fueron advertidos de manera constante sobre la necesidad de atender las deficiencias estructurales de un espacio destinado a recibir grandes cantidades de público.
El tribunal deberá determinar, a partir de las pruebas que sean presentadas durante el proceso, si esas advertencias fueron ignoradas y si las actuaciones atribuidas a los acusados contribuyeron a convertir el establecimiento en una fuente de peligro.
La frase “el peso de la negligencia pudo más que la capacidad del techo del Jet Set” resume, según la acusación, el núcleo de un caso en el que deberán establecerse las responsabilidades correspondientes y determinarse qué ocurrió con las advertencias sobre el deterioro de la estructura.
El proceso judicial tendrá ahora la responsabilidad de recorrer esa “geografía” de hechos, decisiones y advertencias para establecer la verdad y las responsabilidades que correspondan conforme a las pruebas.