El Mundo
Publicado el octubre 31, 2021 | 1:35 pm

Willowbrook: el macabro colegio que usaba alumnos como ratas de laboratorio

Willowbrook fue por años una institución educativa de Staten Island, Nueva York, Estados Unidos. Cientos de niños y adultos con enfermedades mentales rondaban los pasillos y recibían ‘clases y cuidados’ allí.

Sin embargo, hacia 1970, se descubrió que a varios de ellos se les inyectó el virus de la hepatitis para hacer experimentos. Y no solo eso, pasaban sus días en precarias condiciones.

Un centro para enfermos mentales

La escuela se construyó en 1942. Las familias tenían la posibilidad de enviar a sus seres queridos o hijos con enfermedades mentales para que recibieran, supuestamente, atención especializada.

Empezó a recibir tantos internos que en 1947 ya contaba con más de 4 mil personas, según el diario estadounidense ‘Silive’. Tal número de residentes sobrepasó su capacidad y el senador de Nueva York, Robert Kennedy, la calificó como un “pozo de serpientes”.

Vanessa Leigh DeBello es la hija de una de las personas que estuvo recluida. Ella escribió las memorias de su madre en el libro ‘Moron: A Daughter’s Story of an Accidental Childhood in Willowbrook’.

Le preguntó a su progenitora cómo sobrevivió y las respuestas no fueron alentadoras, pues no tenían implementos de cuidado personal: el jabón, el champú, la crema de dientes y el papel higiénico escaseaban.

“Recuerdo haber mirado su boca y haberla visto llena de caries. Dije: ‘oh, ¿cuándo van a arreglar todo eso?’”, relató Vanessa, en charla con la cadena de medios ‘NPR’.

Asimismo, afirmó que su madre y otros individuos fueron objeto de múltiples inyecciones.

Las denuncias en televisión nacional

Solo hasta 1972 los estadounidenses vieron en la pantalla de sus televisores las condiciones de los pequeños y adultos. 

El periodista Geraldo Rivera estructuró una serie de reportajes que tituló ‘Willowbrook: la última gran desgracia’.

Ingresó a la escuela con su equipo de camarógrafos y evidenció todo.

“Niños desnudos acostados en el piso y sucios con sus propios excrementos, mientras hacían sonidos raros”, dijo en uno de los apartes del video. Sin embargo, lo que más le impresionó fue el olor a ‘muerte’ que impregnaba las instalaciones.

Fuente: Globovisión