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Con un olfato más preciso que cualquier máquina, Carolina una rata gigante africana se jubiló en noviembre tras una carrera brillante: detectó 3,000 casos de tuberculosis que los laboratorios humanos habían pasado por alto, previniendo unos 30,000 contagios en Tanzania y Etiopía. Junto a sus colegas roedores de la ONG APOPO, celebró su retiro con un pastel digno de su legado.
Estas ratas entrenadas analizan 100 muestras de esputo en 20 minutos (vs. 4 días que tarda un laboratorio), demostrando que la naturaleza tiene soluciones donde la tecnología tropieza. Hoy, 39 ratas siguen sus pasos, olfateando la enfermedad en comunidades vulnerables.