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Stewart O’Leary, un conductor de autobús en Washington, Estados Unidos, vivió un momento estremecedor el 7 de febrero cuando una barra de metal atravesó el parabrisas de su vehículo y lo golpeó en el pecho mientras transportaba al equipo de baloncesto femenino de North Creek High School. El accidente ocurrió en la Interestatal 405 (I-405), cerca de Bothell, cuando viajaba a unos 96 km/h.
El incidente fue captado por las cámaras de seguridad del autobús y muestra cómo, a pesar del fuerte impacto, O’Leary mantuvo la calma y el control del volante. Los entrenadores a bordo reaccionaron de inmediato, ayudándolo a reducir la velocidad y a detener el vehículo de manera segura al costado de la carretera.
“Solo pensé en mantener a los niños a salvo”: Stewart O’Leary relata el impactante momento del accidente.
El héroe del autobús recordó el momento exacto en el que la barra de metal atravesó el cristal: “Ni siquiera supe qué me golpeó, solo sentí algo caer en mi regazo”, declaró O’Leary. “Había vidrio por todas partes y sangre en mi cara”, agregó.
A pesar del dolor y el shock, su principal preocupación fue garantizar la seguridad de las estudiantes. “Solté el acelerador de inmediato, no quería hacer nada que pusiera en peligro a los niños”, explicó. Dos entrenadores que viajaban con el equipo actuaron rápidamente para asistirlo y llamar a emergencias.
Tras ser examinado en un hospital local, O’Leary fue dado de alta con hematomas en el pecho y cortes menores en el rostro. Solo tres días después del accidente, ya estaba de vuelta en el trabajo. “Pónganme ahí, entrenador”, bromeó en un mensaje de texto a su supervisor el día del Super Bowl.
Las autoridades de Washington aún investigan el origen de la barra de metal, que O’Leary decidió conservar como un recordatorio del día en que su valentía evitó una tragedia en la carretera.