
Miles de migrantes marroquíes corrieron en la madrugada del viernes por las calles del puerto de Ceuta, España para tratar de asegurarse un lugar en el nuevo campamento para refugiados que instalaron las autoridades españolas.
El lugar ofrece camas, baños, duchas y alimentación, un lujo para las decenas de miles de desplazados que subsisten desde julio en las playas de Benítez y El Trampolín. Pero el número de plazas es trágicamente escaso: solo 1700.
El traslado empezó a las 4 de la madrugada. Imágenes de la televisión pública mostraron cómo los migrantes, desesperados, corren por sobre los cuerpos de aquellos que cayeron al suelo en un intento por obtener un lugar en el campamento, mientras la policía intenta ordenar el traslado.