El Mundo
Publicado el junio 7, 2025 | 6:46 pm

Una exmonja de clausura visitó a las hermanas de su convento antes de casarse y el video conmovió a las redes

El día de su boda, una exmonja de clausura protagonizó uno de los momentos más conmovedores del internet: regresó al convento donde vivió durante años para rezar por última vez con sus antiguas hermanas.

Exmonja de clausura visita su convento en el día de su boda y se despide entre lágrimas
Aún con su vestido de novia puesto y el ramo en la mano, la mujer se reunió con la comunidad religiosa que fue su hogar durante su vida monástica.

Según se aprecia en el video viral, tras un momento de oración lleno de solemnidad y emoción, una de las religiosas le entregó una figura de la Virgen María, posiblemente elaborada dentro del mismo monasterio.

La novia, visiblemente conmovida, no pudo contener el llanto mientras abrazaba el recuerdo espiritual de su pasado.

El video que tocó los corazones en redes
Aunque no se ha revelado la fecha ni el lugar exacto donde ocurrieron los hechos, el video rápidamente ganó popularidad en plataformas como TikTok e Instagram.

Usuarios destacaron la profundidad emocional del reencuentro y la valentía de la exmonja al seguir su vocación personal después de un proceso de discernimiento.

La escena ha sido celebrada como un ejemplo de respeto, amor y transición entre dos vocaciones distintas: la vida religiosa y la vida conyugal.

Muchos resaltaron el simbolismo del acto: no una ruptura, sino una continuidad espiritual en su nueva vida como esposa.

La vida en clausura es una vocación profundamente espiritual que implica vivir en comunidades cerradas, dedicadas a la oración, el trabajo manual y la vida fraterna. Las monjas de clausura siguen una rutina estricta centrada en la recitación del Oficio Divino, el silencio, la reflexión y actividades como la elaboración de dulces o artesanías, que también ayudan al sustento del convento.

Esta forma de vida supone una separación casi total del mundo exterior, con muy pocas interacciones con personas ajenas al monasterio. Sin embargo, cuando una religiosa siente el llamado a dejar esta vida, debe iniciar un proceso formal solicitando la dispensa de sus votos perpetuos.

Esta petición debe ser revisada y aprobada por la Santa Sede. Solo tras recibir la dispensa oficial, la exmonja puede abandonar la vida monástica, reintegrarse al mundo laico y, si lo desea, formar una familia o contraer matrimonio.