El Mundo
Publicado el junio 4, 2025 | 6:09 pm

Un elefante hambriento asalta una tienda en Tailandia; se llevó nueve bolsas de galletas y un sándwich

La escena ocurrió a plena luz del día y fue registrada en video. Las imágenes muestran al imponente elefante macho, conocido localmente como Plai Biang Lek, deteniéndose frente a una tienda de comestibles para luego entrar y “tomar un aperitivo”.

Los hechos ocurrieron en una miscelánea ubicada junto a una carretera principal cerca del Parque Nacional Khao Yai, en el noreste de Tailandia. Sin prisa y con total confianza, el animal, de unos 30 años, tomó diversos alimentos de los estantes.

Y aunque este fue un asalto, la propietaria agradeció que ocurriera sin violencia y que se tratara de un elefante colosal que simplemente “tenía un antojo”.

Plai Biang Lek tiene alrededor de 30 años de edad, y cuando caminaba solo por las calles tailandesas quiso entrar a ver con qué variedad de productos contaba una tienda local. Ahí permaneció varios minutos y tomó bolsas de galletas de arroz, un sándwich y plátanos secos.

En el video se muestra cómo ignoró los intentos del personal del parque nacional por hacerlo salir, pero finalmente abandonó el lugar sin causar daños graves, salvo unas cuantas huellas de barro y una bolsa de golosinas que llevaba colgando de la trompa.

La propietaria del comercio, Kamploy Kakaew, se mostró sorprendida, pero también divertida, al relatar el incidente en redes sociales. “Comió unas nueve bolsas de galletas dulces, un sándwich y unos plátanos secos que acababa de comprar por la mañana”, comentó en una publicación que rápidamente se volvió viral.

Danai Sookkanthachat, voluntario del parque nacional y conocedor del comportamiento de Plai Biang Lek, explicó que este elefante es un visitante habitual de las zonas habitadas cercanas al parque. Si bien se sabe que ha irrumpido en viviendas privadas en busca de alimento, esta fue la primera vez que se lo vio entrar en una tienda de conveniencia.

El video donde Plai Biang Lek es protagonista generó una ola de comentarios en redes sociales. “¿Olvidaste pagar la comida, Biang?”, escribió un usuario. Otro agregó: “¿Quieres unos bollos de cerdo?”. El humor popular se hizo presente ante una situación que, si bien fue pacífica y hasta simpática, pone en evidencia un problema más profundo.

Más allá del incidente anecdótico, el comportamiento del elefante refleja un fenómeno más amplio: los elefantes salvajes en Tailandia están siendo desplazados de sus hábitats naturales debido al crecimiento de la actividad agrícola. Esto los obliga a acercarse cada vez más a zonas urbanas en busca de comida, generando interacciones inesperadas —y a veces peligrosas— entre humanos y fauna silvestre.

De acuerdo la agencia de noticias The Associated Press (AP) el Departamento de Parques Nacionales, Vida Silvestre y Conservación de Plantas de Tailandia contabiliza que la población de elefantes salvajes en el país se estima entre 3 mil 700 y 4 mil 400 individuos. La reducción progresiva de su hábitat natural provoca un aumento de conflictos con las comunidades locales. En ocasiones, estas interacciones terminan en tragedias, ya que los elefantes son electrocutados por cercas, abatidos por agricultores, o sufren heridas al intentar acceder a zonas habitadas.