La captura y posterior muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, en México este fin de semana, no fue producto del azar ni de un operativo improvisado. Según explicó, Ricardo Trevilla Trejo, titular de la Secretaría de la Defensa Nacional de México la clave para ubicar al líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) estuvo en el seguimiento a su círculo más cercano, particularmente a su pareja sentimental.
Loss trabajos de inteligencia militar permitieron identificar a un hombre de confianza del capo que trasladó a la mujer a un domicilio en Tapalpa, lo que encendió las alertas de las autoridades. Ese movimiento fue considerado un indicio relevante para ubicar al líder criminal.
El funcionario detalló que el 20 de febrero se logró detectar el traslado y que al día siguiente el individuo abandonó el lugar, lo que permitió a las fuerzas federales planear un despliegue con mayor precisión. La presencia de personas cercanas al capo en un mismo punto fue interpretada como una ventana de oportunidad para intervenir.
Una vez confirmada la información, elementos de Fuerzas Especiales del Ejército y de la Guardia Nacional fueron enviados a la zona con el objetivo de mantener el sigilo y asegurar el factor sorpresa. El despliegue se realizó con apoyo del Gabinete de Seguridad y cooperación de agencias estadounidenses.
Las autoridades señalaron que el seguimiento a redes de vínculos personales ha sido una de las estrategias más efectivas para localizar objetivos prioritarios del crimen organizado, especialmente cuando estos mantienen estrictas medidas de seguridad y movilidad constante.
La operación culminó en un enfrentamiento armado que derivó en la muerte del líder criminal, considerado durante años uno de los principales generadores de violencia en México y uno de los narcotraficantes más buscados por ambos países.
UNA BÚSQUEDA DE DÉCADAS
La trayectoria de Oseguera Cervantes en el narcotráfico comenzó en la década de los noventa en Michoacán, y con el paso del tiempo se convirtió en un objetivo prioritario para las autoridades. En 2016 fue incluido en la lista de fugitivos más buscados de Estados Unidos, mientras que en México la Fiscalía General de la República ofreció una recompensa millonaria por información que llevara a su captura.
En diciembre de 2025, el gobierno estadounidense elevó la recompensa a 15 millones de dólares, reflejando la relevancia del líder criminal en el tráfico internacional de drogas y en la expansión del CJNG.
El seguimiento a su entorno personal terminó siendo determinante para ubicarlo, en un contexto donde la inteligencia humana y tecnológica se combinó para cerrar el cerco en torno a uno de los capos más buscados de la última década.