Tras una jornada marcada por la tensión y las manifestaciones en todo el país, este viernes se llevó a cabo la toma de posesión presidencial en Venezuela, en un contexto de alta conflictividad política.
El dictador Nicolás Maduro avanzó en su plan de usurpar el poder al asumir un tercer mandato como presidente ilegítimo en un acto respaldado por las instituciones serviles a su régimen, mientras Edmundo González Urrutia, reconocido como mandatario electo por gran parte de la comunidad internacional, promete regresar al país tras su gira por América, con el objetivo de asumir formalmente el liderazgo del Ejecutivo.
La ceremonia se produjo ante un fuerte aislamiento internacional producto del megafraude electoral que cometió el chavismo en las últimas elecciones presidenciales del 28 de julio pasado donde resultó ganador Edmundo González Urrutia.
“Juro” que “este nuevo período presidencial será el período de la paz”, dijo Maduro frente al presidente de la Asamblea, el dirigente chavista Jorge Rodríguez. “Queda usted investido en el cargo de presidente constitucional”, respondió el jefe legislativo.
Del acto participaron apenas cinco jefes de Estado: el dictador de Cuba, Miguel Díaz-Canel, el primer ministro de Antigua y Barbuda, Gaston Browne, el primer ministro de la República Árabe Shuaraui Democrática, Brahim Gali y el presidente de Argelia, Abdelmadjid Tebboune.
Daniel Ortega (dictador de Nicaragua) que en un principio anunció que no participaría de la toma, finalmente asistió a la investidura ilegítima de Maduro.
Rusia, China e Irán -protectores de Caracas– enviaron representantes, aunque de poca jerarquía.
Fuente: INFOBAE