En Maryland, Estados Unidos, una mujer esperó a que un grupo de trabajadores latinos concluyera una obra en su vivienda antes de tomar una polémica decisión que ha generado indignación.
Según reportes, tras finalizar los trabajos, la propietaria contactó al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados (ICE en lugar de proceder con el pago acordado.
De acuerdo con la información difundida, la denuncia habría sido realizada con la presunta intención de evitar saldar una deuda superior a los 10.000 dólares por los servicios prestados.
El caso ha llamado la atención por el uso de mecanismos legales en un contexto que podría interpretarse como un intento de evadir responsabilidades económicas.
La situación ha provocado reacciones de rechazo en distintos sectores, especialmente entre comunidades defensoras de los derechos de los trabajadores, quienes consideran el hecho como un acto abusivo que vulnera la dignidad laboral y humana de los afectados.