
El psiquiatra estadounidense Aaron Beck, considerado el padre de la terapia cognitivo-conductual, murió este lunes a los 100 años de edad.
Beck falleció en paz en su hogar, según informó el Instituto Beck para la Terapia Cognitivo-Conductual que el doctor fundó junto a su hija, la doctora Judith Beck.
La TCC, que originalmente se desarrolló para tratar la depresión, tiene el objetivo de cambiar la forma de pensar de las personas para modificar su comportamiento y mejorar cómo se sienten.
El trabajo de Beck se considera de enorme influencia. Publicó cientos de artículos y 25 libros en su carrera.
En un comunicado, su hija dijo que Beck “transformó el campo de la salud mental” con sus hallazgos y añadió que ambos superaron sus expectativas con el trabajo del instituto que fundaron juntos.
“Honramos el legado de mi padre al continuar su trabajo y ampliar su misión de ayudar a los individuos a tener vidas más sanas, más felices y más significativas”.
Fuente: BBC Mundo