El Mundo
Publicado el septiembre 14, 2022

El último adiós a la reina Isabel II: cómo se prepara el Reino Unido para la primera jornada de homenaje popular

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aseguró este miércoles que las sanciones que la Unión Europea ha impuesto a Rusia por la invasión de Ucrania “están aquí para quedarse”, y añadió que los veintisiete países del grupo también mantendrán el apoyo financiero a Kiev.

“Quiero dejarlo muy claro, las sanciones están aquí para quedarse. Este es el momento de que mostremos determinación, no apaciguamiento. Esto tiene que estar muy claro. Lo mismo es aplicable a nuestro apoyo financiero a Ucrania”, declaró von der Leyen durante el discurso sobre el estado de la Unión pronunciado en el pleno del Parlamento Europeo.

Defendió que la Unión Europea ha “recuperado su fuerza interior” y ha estado “a la altura” ante el desafío de la invasión rusa de Ucrania, donde “los europeos no se escondieron ni dudaron”.

Al comienzo de su discurso del Estado de la Unión ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo, Francia, la alemana contrastó la rapidez de la respuesta europea a la invasión con los “años” que le llevó al bloque comunitario encontrar soluciones a la crisis financiera de 2008 o las “semanas” que se tardó en reaccionar unidos a la pandemia de coronavirus en 2020.

“Este año, desde el momento en el que las tropas rusas cruzaron la frontera, nuestra respuesta ha sido unida, determinada e inmediata. Debemos estar orgullosos de ello. Hemos recuperado la fuerza interior de Europa”, dijo Von der Leyen.

La presidenta de la Comisión Europea anunció, además, el desembolso de 100 millones de euros para la reconstrucción de escuelas en Ucrania, el acceso del país al roaming europeo y mayor acceso al mercado único; temas que discutirá con el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, en un viaje sorpresa este mismo miércoles.

“Trabajaremos junto con la primera dama para apoyar la rehabilitación de las escuelas ucranianas dañadas. Es por eso que proveeremos lo que necesiten; 100 millones de euros, porque el futuro de los ucranianos empieza en las escuelas”, señaló, tras recordar que 70 centros han sido atacados por las tropas rusas en el transcurso de la guerra.

“Bruselas trabajará para garantizar un acceso sin fisuras al mercado único”, dijo.

La presidenta de la Comisión ya había viajado a la capital ucraniana el pasado 8 de abril junto al alto representante de la Unión Europea para los Asuntos Exteriores, Josep Borrell, cuando se había cumplido un mes y medio del inicio de la invasión y el bloque comunitario acababa de aprobar el quinto paquete de sanciones a Moscú para vetar las compras de carbón ruso a partir del pasado mes de agosto.

Ahora, casi siete meses después del comienzo de la agresión, la situación sobre el terreno ha evolucionado y es el ejército ucraniano el que lidera la contraofensiva tanto en el este como en el sur del país.

Entretanto, las autoridades de Ucrania denunciaron este miércoles que las fuerzas rusas bloquearon los servicios de Internet en la telefonía móvil en la región de Lugansk, situada en el este del país, sin que Moscú se haya pronunciado por ahora sobre estas acusaciones.

“Para incrementar las capacidades de defensa, los rusos han apagado Internet en los teléfonos móviles en la región de Lugansk. Siguen llevándose bienes saqueados a Rusia”, señaló el jefe de la Administración Regional de Lugansk, Serhiy Haidai, en un mensaje en su cuenta en Telegram.

“Las autoridades de ocupación en la región de Lugansk siguen diciendo que nada amenazante tiene lugar en la región, o en lo que llaman república. Por si acaso, Internet en los teléfonos móviles ha sido apagado”, ironizó.

Haidai resaltó que “el operador local explica que es una orden de las autoridades de ocupación para garantizar las capacidades de defensa y seguridad”. “Previamente no se centraban en estos asuntos”, manifestó un día después de asegurar que las fuerzas rusas se habían retirado de la ciudad de Kremina.

Las campanas del Big Ben resonarán y cañones dispararán salvas desde Hyde Park en homenaje a la soberana más longeva del Reino Unido, que ejerció un papel tranquilizador durante la pandemia de covid-19.

Desde el lunes por la noche, varios ciudadanos hacían cola para asegurarse que podrán presentar sus respetos ante el ataúd de su monarca en el Westminster Hall, la parte más antigua en pie del homónimo palacio que acoge las capillas ardientes reales desde 2010.

“Va a ser emotivo y no sé cómo me sentiré al entrar ahí la primera” dijo Vanessa Nanthakumaran, una auxiliar de administración de 56 años que encabeza la fila. “Es nuestro deber dar las gracias. Serán oraciones desde el corazón”, agregó.

Los medios británicos especulan con que unos 750.000 ciudadanos esperarán pacientemente para despedirse de la reina en las colas que se extenderán a lo largo de unos 10 kilómetros a orillas del río Támesis hasta el 19 de septiembre.

En Edimburgo, donde se instaló la primera capilla ardiente lunes y martes, fueron 33.000 personas las que le dijeron adiós.

Las autoridades pidieron a la gente en Londres que vista “de manera apropiada” y advirtieron que la espera podría durar horas, incluso toda una noche. El público solo podrá ingresar en la capilla ardiente con una pequeña mochila, pero sin agua ni comida.

Más de 100 monarcas, jefes de Estado y otras personalidades deben asistir a las exequias por Isabel II, entre ellas, el presidente estadounidense, Joe Biden; el rey de España, Felipe VI, y su padre Juan Carlos I; y el dirigente brasileño, Jair Bolsonaro, anunció una fuente gubernamental.

Aunque un documento de la organización que se filtró a la prensa dejaba entender que los dignatarios deberían tomar un autobús para acudir a la abadía, los organizadores explicaron que los aliados más cercanos del Reino Unido podrían utilizar sus propios medios.

Rusia, Bielorrusia, Birmania y Corea del Norte no fueron invitados.

El entierro de la soberana que vio pasar a 15 primeros ministros –el primero, Winston Churchill, nacido en 1874 y la actual, Liz Truss, nacida en 1975– tendrá lugar el mismo día en el Castillo de Windsor en una ceremonia privada.