El Mundo
Publicado el febrero 13, 2021

El impeachment a Trump entra en la recta final con un posible veredicto este sábado

El juicio por el segundo impeachment a Donald Trump se acerca a su final. El Senado concluyó este viernes por la noche tanto el turno de la defensa del expresidente como la fase de preguntas de los senadores a las partes y dejó el caso casi visto para sentencia. 

Trump está acusado de incitación a la insurrección por el asalto al Capitolio que una turba de sus seguidores llevó a cabo el 6 de enero con el fin de boicotear la confirmación de la victoria electoral de Joe Biden, reseñó El País.

El cuestionario de los senadores a la acusación y a los abogados defensores aumentó la temperatura de un juicio que ya de por sí se ha llevado a cabo en un ambiente de conmoción, en una Cámara que fue objeto de un ataque hace un mes, donde muchos de los 100 senadores que ejercen de jurado y deben emitir el veredicto tuvieron que refugiarse ante el asedio de los ultras. 

El único consenso se alcanzó al final del día, cuando el Senado votó por unanimidad la concesión de la medalla del Congreso, el máximo honor, al agente Eugene Goodman por su heroica actuación al final del día. Goodman, presente en la sala, recibió una ovación.

Apenas unos minutos antes, la atención giraba en torno al momento en el que Trump supo del ataque y, especialmente, del peligro que corría el entonces vicepresidente, Mike Pence. La hora ayuda a valorar la posible connivencia del expresidente con los vándalos.

A las 02:24 pm escribió en Twitter: “Mike Pence no ha tenido el coraje de hacer lo necesario para proteger nuestro país y nuestra Constitución”. Para entonces, las imágenes del asalto ya inundaban la televisión y Pence había sido evacuado. La Guardia Nacional no fue movilizada hasta las tres, una demora que los demócratas también cuestionan.

Otro republicano, Bill Cassidy, planteó la pregunta como si fuera un fiscal: “¿Muestra esto que el presidente Trump toleraba la intimidación del vicepresidente Pence?”. 

El abogado Michael Van der Veen negó la premisa. El republicano Tommy Tuberville también señaló, en declaraciones a la prensa, al margen del juicio, que había llamado en esos momentos al presidente para advertirle de la evacuación de Pence.

El viernes por la noche, una republicana de la Cámara de Representantes, Jaime Herrera Beutler, añadió más leña al fuego al corroborar que el líder republicano de dicha Cámara, Kevin McCarthy, le dijo que Trump se había puesto del lado de los asaltantes el 6 de enero. 

Según Herrera BeutlerMcCarthy le contó que también había telefoneado al presidente ese día para pedirle que llamase a sus seguidores a parar el ataque al Capitolio, pero que el magnate le despachó con un: “Están más enfadados por las elecciones que tú”.

El senador izquierdista Bernie Sanders, por su parte, trató de poner en un aprieto a la defensa preguntando si creían que, en efecto, Trump había ganado las elecciones, como el magnate neoyorquino no se cansó de repetir incluso mientras se producía el ataque al Capitolio. “¿Quién ha preguntado eso? Mi opinión es irrelevante en este procedimiento”, respondió Van der Veen.

Marco Rubio, el senador republicano de Florida, aportó la nota ultra de la jornada al insinuar el posible procesamiento contra Hillary Clinton, una de las viejas obsesiones de Donald Trump y sus acólitos, lema imprescindible de sus mítines de 2016, cuando se coreaba: “Que la metan en la cárcel, que la metan en la cárcel”. 

Sin mencionar su nombre, Rubio cuestionó que se pueda someter a impeachment a un presidente fuera ya del cargo con esta pregunta: “¿No es verdad que con este nuevo precedente, una futura Cámara de Representantes presionada de forma partidista para “meterla en la cárcel” podría someter a impeachment a una exsecretaria de Estado?”.

Las preguntas comenzaron después de una breve pero agitada presentación de la defensa de Trump, que utilizó apenas tres de las 16 horas de las que disponía. Los abogados argumentaron que las encendidas palabras del republicano el día del asalto al Capitolio no constituyen un llamamiento literal a la violencia, sino que se enmarcan en la “retórica política habitual” protegida por la libertad de expresión que garantiza la Constitución.

Globovisión