Los Gigantes del mar invaden de emoción a los visitantes
Samaná. RD. Las majestuosas ballenas jorobadas ya están presentes en la Bahía de Samaná, donde cada año convierten el espacio en uno de los escenarios naturales más impresionantes del Caribe, atrayendo a cientos de turistas nacionales y extranjeros
De enero a marzo, las costas dominicanas reciben una visita extraordinaria y legendaria en Samaná. La provincia ubicada al noreste de la República Dominicana se transforma en uno de los santuarios naturales más importantes del Caribe.
Lo que se vive en esta localidad es un auténtico espectáculo de la naturaleza, ballenas jorobadas emergen del agua, mueven sus aletas y muestran su enorme cola ante la mirada asombrada de visitantes que llegan desde distintas partes del país y del mundo.
Estas especies marinas, conocidas como los “gigantes del mar”, recorren miles de kilómetros desde las frías aguas del Atlántico Norte hasta las cálidas y tranquilas costas de la República Dominicana con el objetivo de aparearse y dar a luz a sus ballenatos.
El canto extraordinario de las ballenas jorobadas, su sonido característico y profundo, es otro de sus grandes misterios.
Algunos expertos aseguran que es su forma de comunicarse con sus crías y con otras especies del mar, recordándonos que protegerlas es también proteger la vida marina del Caribe.
Según Ileana González, veterinaria y gerente general de la empresa excursión Moto Marina, en un solo día se han podido avistar unas 100 ballenas jorobadas. Pero ¿por qué Samaná? Este punto del país alberga el Santuario de Mamíferos Marinos Bancos de la Plata y de la Navidad, una zona protegida donde se pueden avistar cientos de ballenas cada temporada.
La conservación de esta especie juega un papel trascendental para el equilibrio marino, y las autoridades dominicanas velan por su protección.

En esta temporada de avistamiento 2026, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales firmó un acuerdo interinstitucional que establece mecanismos de control, regulación y corresponsabilidad, con el fin de garantizar la conservación de la especie y la sostenibilidad de la actividad turística en la Bahía de Samaná y el Santuario.
Diversas excursiones se realizan con un único objetivo: observar a las ballenas jorobadas junto a sus crías mientras se desplazan por las aguas, moviendo sus enormes aletas y su cola, considerada su huella digital.
Para educar y concienciar sobre esta especie marina, funciona el Museo de las Ballenas, un espacio educativo gestionado por el Centro para la Conservación y Ecodesarrollo de la Bahía de Samaná y su entorno (CEBSE), dedicado a la investigación y protección del ecosistema marino.
Mariely Castillo es el nombre de la encargada de Educación y Ecoturismo de CEBSE. El museo cuenta con exhibiciones sobre la anatomía, el comportamiento, la alimentación, la reproducción y la migración de las ballenas jorobadas, así como sobre la importancia de conservar los ecosistemas marinos de la Bahía de Samaná.