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Por Yusmeiry Michel
El abuso sexual infantil simboliza una manera grave de violencia, y peor cuando sucede dentro del núcleo familiar. El caso de los tíos adultos de 45 y 53 años, acusados de violar y terminar con la vida de su sobrina de 3, evidencia una fusión de perversión sexual, abuso de poder, deshumanización de la víctima y fallas profundas en los mecanismos de control emocional, moral y social. Desde la psicología clínica, este tipo de casos se explica por la combinación de factores traumáticos personales y descendientes familiares.
Pedofilia y pensamiento distorsionado
En algunos casos se identifican rasgos pedofílicos caracterizados por atracción sexual hacia niños. Sin embargo, no todos los depravadores infantiles son pedófilos, algunos actúan por impulsos sexuales, consumo de sustancias o venganza.
A nivel cognitivo, estos depravadores suelen justificar sus actos, minimizar el daño causado o culpar a la víctima, diciendo que el niño provocó la situación. Estas ideas erradas les permiten abusar sin sentir culpa alguna.
Para que un depravador llegue a cometer un daño tan grave, deja de ver al niño como un ser humano con sentimientos y derechos. El niño es tratado como un objeto que sirve solo para satisfacer deseos del adulto. Cuando pierden la empatía suelen actuar inmoralmente, llegando a terminar con la vida del menor.
El crimen puede ocurrir por varias razones; por miedo a ser denunciado, para esconder el abuso o como reacción agresiva en repuesta a la situación. En estos casos muchas veces suelen aparecer rasgos de personalidad antisocial, como falta de culpa, ausencia de empatía y uso de la violencia como medio.
Resulta difícil identificar cuando en la familia pasa este tipo de abusos, donde se entiende que el menor se encuentra en un entorno en el que debería estar protegido y seguro. El acceso constante, el silencio familiar y la falta de supervisión favorece este tipo de violencia. Ahí es donde el agresor se aprovecha de la confianza que la familia pone en él.
El abuso sexual infantil causa un conjunto de reacciones, cómo, miedo intenso, confusión, dolor físico y psicológico, y una intensa sensación de abandono y traición.
Prevención
Estos hechos Reflejan que existe una falla en la protección y el cuidado de los niños, cómo la falta de orientación sobre el tema. Es necesario educar a los padres y cuidadores sobre los posibles riesgos en los entornos, creerle al niño, investigar, vigilar de manera continua y proceder al instante ante cualquier señal de abuso.
Analizar estos casos desde los aspectos psicológicos no busca justificar al agresor, para ello existe la justicia, el fin del análisis es comprender lo ocurrido para prevenir, proteger a los niños y concientizar a la sociedad.