El país
Publicado el agosto 30, 2026 | 9:12 pm

Danilo Medina: Es terrible la muerte de recién nacidos

Santo Domingo. La mortalidad infantil continúa representando un desafío para el sistema de salud de la República Dominicana, donde se registran alrededor de 20.8 muertes por cada 1,000 nacidos vivos. Así lo explicó el expresidente de la República Danilo Medina, quien calificó como “terrible”, las muertes de niños recién nacidos.

Medina aseguró que de un de los fallecimientos, aproximadamente el 82 % corresponde a muertes neonatales, es decir, aquellas que ocurren durante los primeros 28 días de vida. De acuerdo con los datos expuestos por el exmandatario cerca del 80 % de estos casos podrían ser evitables mediante una adecuada identificación y atención de los factores de riesgo.

Pidió profundizar las investigaciones sobre las causas que están provocando estos fallecimientos, especialmente tomando en cuenta que el país registra una cobertura de 97.6 % en atención prenatal. Esto evidencia que el desafío no estaría relacionado únicamente con el acceso a los servicios de salud, sino también con la calidad, oportunidad y seguimiento de la atención durante el embarazo, el parto y los primeros días de vida del recién nacido.

Entre los principales factores asociados a las muertes neonatales se encuentran los partos prematuros y el bajo peso al nacer, condiciones que requieren atención especializada y seguimiento médico oportuno. A esto se suma el bajo nivel de lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, ya que solo alrededor del 19 % de los niños recibe este tipo de alimentación durante el período recomendado, mientras el 81 % restante no completa los seis meses de lactancia.

Otro elemento señalado es la elevada proporción de nacimientos mediante cesárea, que alcanza aproximadamente el 68 % de los partos. La combinación de estos factores evidencia la necesidad de analizar de manera integral el funcionamiento de los servicios materno-infantiles, con el propósito de identificar oportunidades de mejora y reducir las muertes neonatales que pueden prevenirse. El reto, según lo planteado, no se limita a ampliar la cobertura sanitaria, sino a determinar qué está ocurriendo en las distintas etapas de la atención para garantizar mejores resultados para las madres y sus recién nacidos.