
Santo Domingo. Albert Pujols y Yadier Molina volvieron a compartir un momento especial en la historia de los Cardenales de San Luis. Esta vez, ambos fueron inmortalizados por la organización al ingresar al Salón de la Fama de la franquicia, como parte de la clase 2026.
El exjugador dominicano y el legendario receptor puertorriqueño fueron reconocidos junto al antiguo lanzador Bill Sherdel, en una ceremonia que reunió pasado y presente de una de las organizaciones más tradicionales de las Grandes Ligas.
El homenaje tuvo como escenario el Busch Stadium, donde los fanáticos de San Luis pudieron celebrar a dos jugadores que durante años representaron el espíritu competitivo de los Cardenales. El acto se llevó a cabo antes del encuentro frente a los White Sox de Chicago y fue trasladado al terreno debido al gran interés generado entre los seguidores.
La historia de Pujols y Molina está estrechamente ligada a los momentos más importantes de los Cardenales durante las primeras décadas del siglo XXI. Ambos fueron protagonistas de los equipos que conquistaron las Series Mundiales de 2006 y 2011, dejando una huella que trascendió sus estadísticas.

Pujols terminó su extraordinaria carrera con 703 cuadrangulares, 3,384 imparables y 2,218 carreras impulsadas, cifras que lo colocan entre los bateadores más productivos que ha conocido el béisbol de las Grandes Ligas. Su regreso a San Luis en 2022 tuvo un cierre memorable, especialmente cuando conectó los jonrones que le permitieron convertirse en el cuarto jugador en alcanzar los 700 vuelacercas.
Molina representa otro tipo de legado. Durante 19 temporadas, el puertorriqueño defendió exclusivamente el uniforme de los Cardenales, convirtiéndose en uno de los principales símbolos de estabilidad y liderazgo de la franquicia. Su trayectoria incluyó 10 selecciones al Juego de Estrellas y nueve Guantes de Oro, además de una reputación como uno de los receptores defensivos más destacados de su generación.
Más allá de los trofeos y los números, la importancia de Pujols y Molina para San Luis también se mide por la conexión que construyeron con los aficionados. Durante años fueron referentes de una franquicia acostumbrada a competir al más alto nivel.
Ahora, sus nombres forman parte oficialmente del Salón de la Fama de los Cardenales. Un reconocimiento que confirma el lugar que ambos ocupan en la historia del equipo y en la memoria de una ciudad que los vio convertirse en leyendas.