Lo que comenzó como una celebración de Halloween terminó convirtiéndose en un violento enfrentamiento en un bar hispano de Nueva York, donde varios asistentes protagonizaron una batalla campal utilizando sillas como armas.
La situación se salió de control hasta el punto de que los propios miembros del personal de seguridad tuvieron que tomar sillas e intervenir para intentar restablecer el orden.
Las imágenes del incidente muestran el caos que se apoderó del establecimiento, transformando una noche de disfraces y diversión en un escenario de golpes y confrontaciones.