
Santo Domingo.- La conducta delictiva no está determinada desde el nacimiento. Así lo plantearon la psicóloga clínica María Grullón y el psiquiatra y psicoterapeuta Secundino Palacios al analizar los factores que pueden intervenir en la formación de conductas antisociales.
Grullón cuestionó la idea de un supuesto “cerebro delincuente” y explicó que, aunque pueden existir factores de predisposición, estos no determinan por sí solos que una persona termine desarrollando conductas delictivas.
Durante una entrevista en el programa Esto No Tiene Nombre, Palacios coincidió con este planteamiento y fue categórico al señalar que “no hay en el mundo ningún niño que nazca siendo antisocial, delincuente”.
A su juicio, la conducta antisocial se construye mediante la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, culturales y espirituales.
El especialista identificó tres espacios fundamentales en la formación de una persona: “El primer lugar es la familia. Segundo, la escuela. Tercero, la sociedad”.
En ese proceso, explicó, las experiencias y relaciones que rodean al niño pueden reforzar o debilitar los aprendizajes adquiridos durante su desarrollo.
Para los especialistas, hablar de factores de riesgo o predisposición no significa hablar de un destino inevitable. La familia, la educación, el entorno y los vínculos pueden influir en el rumbo que tome una persona.