
Santo Domingo. La noche del miércoles 23 de septiembre de 2026 quedará marcada como histórica para la música y la dominicanidad. Cuando reloj marcó las ocho de la noche, las luces del escenario se encendieron y dieron inicio a ocho horas sin parar, de un recorrido por lo mejor de nuestro arte popular.
El maestro Ramón Orlando convocó a sus amigos y a todo el país a celebrar junto con él, los 50 años de su carrera artística, en el Estadio Olímpico Félix Sánchez.
Orlando que de niño quería ser baterista, pero su padre, el legendario músico y compositor Cuco Valoy lo inclinó hacía el piano, desde entonces abrazó las notas musicales y los acordes para siempre.
Con su tema “Weo” la fiesta arrancó en un recinto que comenzaba a llenarse a toda capacidad. El primer artista invitado vino de Puerto Rico, el merenguero Elvis Crespo, prendió la pista a ritmo de “Suavemente”, provocando en los asistentes una algarabía.

A partir de ese momento comenzó el desfile de artistas que abarcó varias generaciones y géneros de la música dominicana.
Miriam Cruz, Milly Quezada, Maridalia Hernández, Pochy Familia, Eddy Herrera, Kinito Méndez, Peña Suazo, Los Hermanos Rosario, Rafaley, Martha Heredia, Melina León y José Alberto “El Canario”, subieron al escenario para celebrar la extraordinaria obra musical de Ramón Orlando.
Su padre con Cuco Valoy, con casi años de edad, junto al productor musical Sergio Gorge, interpretaron “Juliana que mala eres”, mientras el público disfrutaba de este clásico caribeño.
Uno de los momentos más épicos de la noche fue cuando subió al escenario Juan Luis Guerra, para interpretar “Las Avispas”, lo que provocó un gran alboroto en el Estadio Olímpico, que para ese momento estaba lleno en su totalidad. Guerra se despidió con su éxito “La Bilirrubina”, demostrando su admiración y respeto a Ramón Orlando.

Pero la noche estaba lejos de terminar, los artistas continuaban llegando para homenajear a uno de los artistas más influyentes de la música dominicana. Por el escenario pasaron Joseph Fonseca, Natalie Hazim, Pavel Núñez, Fernando Villalona, Sergio Vargas, El Prodigio, Krisspy, El Blachy, Omega, Tito Swing y Michell, Estefany Constanza, Henry García, Fénix Ortiz, Sexappeal, Mozart La Para, Martha Candela, Frank Reyes, Tulile, Monchy Capricho, El Sujeto y Chimbala.

El momento más emotivo llegó cuando el propio Ramón Orlando anunció un tributo a sus amigos que ya se fueron y que dejaron una huella imborrable en la música dominicana. Diomedes Núñez, Raffy Matías y Alex Bueno fueron recordados con el sello inolvidable de sus temas, mientras que Rubby Pérez y Johnny Ventura estuvieron presentes a través de la fuerza de una segunda generación familiar. Zulinka y Miguel, y Jandy Ventura, con El Legado, cumplieron con la gran misión.
Una producción sin desperdicios
A pesar de la gran cantidad de artistas y géneros musicales envueltos en el show, la producción y presentación de cada uno fue ágil. El concierto inició puntual a las ocho de la noche y desde ese momento los artistas fluían uno tras otro, lo que no daba tiempo a que el público prácticamente se sentara entre una presentación y otra.
Otro elemento a destacar del escenario principal es la parte visual, el cual contaba con una gran pantalla de fondo y dos en cada lateral de la tarima, donde se proyectaban imágenes de los artistas y el publico asistente.

La entrada al estadio estuvo bien organizada, lo mismo para los miembros de la prensa, a quienes siempre se les brindó la información que necesitaban.
Durante ocho horas seguidas, el merengue, la salsa, la bachata, perico ripiao o merengue típico, música urbana, entre otros géneros musicales, interpretados por varias generaciones de artistas, no solo rindieron homenaje al maestro Ramón Orlando por su extraordinaria trayectoria de cincuenta años, sino que se enalteció el orgullo de ser dominicano y quedó demostrado en cada presentación a la altura del momento.
Una noche histórica, memorable e irrepetible para Ramón.
Ramón Orlando, músico, compositor y arreglista, repasó sus más grandes éxitos durante el concierto, que ya es parte de la memoria colectiva de quienes asistieron.
Te compro tu novia, gotas de pena, no me importa, no, tonto Corazón, Nueva York no duerme, mira mis ojos, toma y toma, mil maneras, que venga, balada de amor, te juro que te quiero, fueron algunas de las canciones parte del amplio reportorio interpretado por el genio Ramón Orlando.

El Estadio Olímpico Félix Sánchez, el escenario más grande del país para este tipo de espectáculo durante horas quedó convertido en una pista de baile, con un público mixto entre adultos y jóvenes nunca paró de bailar y corear cada canción. La velada terminó como comenzó con el maestro Ramón Orlando al piano a las cuatro de la mañana, interpretando uno de sus más grandes existo “El Venao” y un espectáculo de fuegos artificiales.