
Santo Domingo.- La familia Ramos Fernández y Grupo Ramos informan este jueves con profundo pesar el fallecimiento de don Román Ramos Uría, socio fundador y presidente emérito del Consejo de Directores de Grupo Ramos. Hecho ocurrido el día de ayer, 5 de agosto.
La trayectoria empresarial de Don Román estuvo marcada por una historia de esfuerzo y visión que convirtió uno de los grupos comerciales más importantes del país. Dedicó más de seis décadas a construir una empresa profundamente comprometida con la República Dominicana.
Su vida empresarial estuvo marcada por el respeto hacia las personas, el trabajo bien hecho y el valor de la palabra. Esa convicción se tradujo en una responsabilidad constante frente a clientes, colaboradores y comunidades a las que la empresa sirve.
De origen español, Ramos eligió este país como hogar, donde formó su familia y desarrolló el proyecto empresarial al que entregó su vida.
En 2025 recibió la nacionalidad dominicana a título de naturalización privilegiada, un reconocimiento que honró una vida de aportes al país y confirmó oficialmente lo que siempre fue, por convicción y por trayectoria. Don Román era dominicano de corazón.
Su ejemplo deja una huella que trasciende generaciones. Su legado permanece vivo en la cultura de Grupo Ramos y en quienes tuvieron el privilegio de conocerlo. Permanece, también, en la forma responsable de hacer empresa que continúa guiando a la organización.
La familia Ramos Fernández agradece las muestras de afecto y solidaridad recibidas en este momento de dolor.
Los detalles de las honras fúnebres serán comunicados oportunamente.
Don Román Ramos Uría
Román Ramos Uría nació el 18 de octubre de 1941 en Pola de Allande, Asturias, España. Llegó a Santo Domingo el 15 de octubre de 1959, con diecisiete años, a pocos días de cumplir los dieciocho, y empezó a trabajar al día siguiente.
Esa disposición a empezar de inmediato marcó el resto de su vida. En 1963 asumió la administración de La Sirena, una pequeña tienda en la avenida Mella, y la adquirió dos años después. Desde allí impulsó una trayectoria que transformaría el comercio al detalle en la República Dominicana y daría origen a Grupo Ramos.
Dos países correspondieron a esa trayectoria, cada uno a su manera. España, su tierra de origen, le concedió en 2016 la Orden del Mérito Civil, en grado de Encomienda, la distinción que ese país reserva a quienes han favorecido sus relaciones en el exterior o contribuido a su prestigio. La República Dominicana, su tierra de adopción, le otorgó en 2025 la nacionalidad a título de naturalización privilegiada, una decisión que el presidente reserva a un máximo de cinco personas por año y que formalizó un vínculo construido durante más de seis décadas.
Socio fundador y presidente emérito del Consejo de Directores de Grupo Ramos, don Román formó aquí su familia y construyó su empresa. Dedicó su vida al país que eligió como hogar, y ese país le devolvió, con la naturalización, la confirmación oficial de lo que él y quienes lo rodeaban siempre habían sentido. Don Román era, por convicción y por trayectoria, dominicano de corazón.
Le sobreviven su esposa, María del Carmen Fernández Zaglul, sus cinco hijos, Mercedes, Román, Maricarmen, Ana María y Laura, diecinueve nietos y seis bisnietos.