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En China, una niña de 11 años protagonizó un acto de valentía al socorrer a su pequeña hermana, quien estuvo a punto de ser atropellada por un mini auto eléctrico.
El hombre que manejaba el vehículo era un anciano que recién lo había comprado y perdió el control, estrellándolo contra el restaurante en donde estaban las dos pequeñas.
“Aunque me hubiera golpeado, no habría importado. Serían sólo algunas heridas y quizá una breve estancia en el hospital”, le dijo Li Xinrui a medios de la ciudad de Zhoukou, donde vive.
Después del incidente, el chofer se disculpó y aceptó compensar las pérdidas económicas. Pero cuando el dueño del lugar se enteró de que no había sido intencional y de que no hubo heridos graves, solo pidió una indemnización por la puerta de cristal.